Alerta de fiabilidad: El colapso eléctrico que afectó a toda la flota Mercedes en Spa
Toto Wolff confirma que el fallo que terminó con la carrera de Russell fue un mal endémico que afectó a todos los monoplazas con motor alemán en la largada, revelando la vulnerabilidad del software ante la alta demanda energética.
Lo que parecía una desgracia individual para George Russell en la primera vuelta del Gran Premio de Bélgica resultó ser, en realidad, el síntoma de una falla sistémica. Toto Wolff, director de Mercedes, confirmó que la falta crítica de despliegue de energía durante la partida afectó a todos los monoplazas propulsados por la marca de la estrella, dejando al descubierto una debilidad técnica que pone en jaque la fiabilidad de sus unidades de potencia en condiciones de alta exigencia.
Un inicio de locura y efecto dominó
El caos fue palpable desde el apagado de los semáforos. Incluso Kimi Antonelli, ganador del Gran Premio, admitió su desconcierto ante la pérdida de potencia que permitió que sus rivales se le echaran encima en la trepada hacia Eau Rouge. El efecto no se limitó al equipo oficial: escuderías cliente como Alpine y Williams reportaron caídas de potencia que alteraron su estrategia y los dejaron expuestos en las secciones más veloces de Spa-Francorchamps.
Este incidente subraya el desafío extremo que impone el reglamento técnico de 2026, donde la gestión del software de recuperación y despliegue se ha vuelto tan crítica como la potencia mecánica pura. Para Mercedes, la prioridad ahora es clara: la investigación en Brackley debe arrojar resultados inmediatos antes de llegar a Budapest, ya que la fiabilidad de sus sistemas eléctricos se ha convertido en la mayor barrera para capitalizar el rendimiento bruto de su motor.