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SpanishGP Antonelli

Antonelli enciende las alarmas por el brutal desgaste en Madrid: "En las primeras 10 vueltas conduciremos como abuelas

Kimi Antonelli saldrá desde la primera fila en Madring tras perder la pole ante Norris por 11 milésimas. El domingo, el desgaste de los neumáticos será la gran incógnita: "En las primeras diez vueltas tendremos que conducir como abuelas".

13 de septiembre de 2026 Por GPSinGuion
Antonelli enciende las alarmas por el brutal desgaste en Madrid: "En las primeras 10 vueltas conduciremos como abuelas

Por apenas once milésimas, Kimi Antonelli no pudo redondear una jornada de sábado que acarició la perfección. Ese ínfimo suspiro fue lo único que lo separó de la pole position en Madring, al término de una intensa sesión de clasificación en la que Mercedes confirmó los sólidos brotes verdes mostrados durante las sesiones libres. En el inicio del fin de semana, Toto Wolff no vislumbraba contar con un monoplaza capacitado para pelear por la primera plaza, pero el paso de las tandas transformó por completo el panorama para las flechas de plata.

"Al llegar aquí no esperábamos estar luchando por la pole" —confirmó Wolff—, "pero a medida que se acercaba la clasificación mostramos un buen ritmo y empezamos a pensar que podríamos tener una oportunidad de conseguir la primera posición".

La oportunidad estuvo servida y Antonelli la exprimió prácticamente al máximo. El joven talento transalpino solo terminó cediendo en el último suspiro ante una vuelta magistral de Lando Norris, con la que el piloto de McLaren dio un vuelco a la tabla de tiempos tras no haber figurado como referencia previa. "Estuvimos muy cerca" —admitió Wolff—, "pero al final Lando sacó la mejor vuelta del fin de semana. Hay que reconocer sus méritos y los de McLaren. De todos modos, estamos relativamente satisfechos con nuestro rendimiento, porque nos da la posibilidad de afrontar la carrera con buenas perspectivas".

Pese al gran resultado, en la mente de Antonelli queda un ligero regusto a revancha. Distancias tan ínfimas como once milésimas empujan inevitablemente a repasar cada viraje en busca del punto exacto donde rascar un puñado de tiempo. El italiano identificó claramente dos tramos clave: la primera chicane y la curva 13, situada tras la zona peraltada.

En su primer intento de Q3, el italiano arriesgó al límite justo en ese punto, sufriendo un duro trallazo que a punto estuvo de costarle el monoplaza. Un contratiempo que terminó condicionando su agresividad de cara a la vuelta definitiva. "Tuve un momento de mucha tensión en la primera vuelta de la Q3 y ya no tenía la misma confianza para apretar tanto en la entrada" —explicó—, "pero, en general, fue una vuelta limpia. No tengo mucho de qué quejarme. Es un circuito en el que no es fácil encajarlo todo".

Ahí radica probablemente el valor más relevante del segundo puesto de Antonelli. El trazado de Madring representa un examen variado que aglutina curvas lentas, chicanas, rectas de alta velocidad y el vertiginoso peralte de "Monumental". Hallar un compromiso técnico equilibrado resulta un rompecabezas, al igual que hacer trabajar los neumáticos en su ventana óptima de temperatura a lo largo de todo el giro.

El italiano logró ensamblar todas las piezas en el momento de la verdad, reafirmando una de sus virtudes más destacadas del curso: llegar al intento final con el aplomo necesario para buscar las cosquillas al coche. Aunque la pole se le escapó por milímetros, arrancar desde la primera fila otorga un valor incalculable de cara a un trazado donde adelantar será una tarea compleja.

La cruz de Russell y la incógnita del desgaste para el domingo

En el otro lado del garaje, el sábado de George Russell discurrió por derroteros sensiblemente distintos. Su sexto puesto final quedó por debajo del ritmo exhibido en las sesiones de entrenamiento, reconociendo el propio piloto británico que nunca terminó de encontrar el feeling adecuado con el balance.

"Ha sido una clasificación difícil" —explicó Russell—; "el factor principal que hemos tenido que gestionar en todas las sesiones ha sido conseguir que los neumáticos estuvieran en la ventana de temperatura adecuada. Había hecho una vuelta excelente en la Q1 y esperaba tener el mismo potencial en el último intento de la Q3, pero, por desgracia, la vuelta salió un poco mal".

Los problemas se desencadenaron a partir de la curva 11, cuando el monoplaza de Russell empezó a acusar un marcado subviraje. El británico cedió un par de décimas y estresó en exceso el tren delantero; la temperatura del neumático se disparó, el agarre cayó en picado y se generó una sangría de tiempos difícil de mitigar en un trazado tan largo.

Wolff confirmó las dificultades de Russell para sentirse a gusto. Durante la clasificación, Mercedes optó por ir cargando paulatinamente el alerón delantero para dotar al británico de mayor confianza, una solución de emergencia que no resulta ideal en una pista inédita donde se requiere consolidar referencias vuelta a vuelta.

"Intentábamos añadir alerón delantero a medida que avanzaba la clasificación para darle más confianza" —explicó Wolff—, "pero no es la mejor situación en la que puede encontrarse un piloto, sobre todo en un circuito en el que necesitas encadenar vueltas y ir ganando cada vez más confianza con el coche".

El saldo final refleja a una escudería Mercedes de dos caras, pero respaldada por un potencial competitivo indiscutible. Con Antonelli saliendo desde la primera fila y Russell en la tercera, la carrera del domingo promete alterar de forma radical el tablero visto en la clasificación.

La verdadera gran incógnita radica en la degradación de los neumáticos. Lo presenciado durante los entrenamientos del viernes tomó a todos por sorpresa y, de repetirse ese escenario, la gestión de las gomas pasará a ser el factor determinante del Gran Premio. Antonelli resumió el reto estratégico de forma gráfica: "Probablemente, en las primeras diez vueltas tendremos que conducir como… abuelas".

Más allá del tono distendido, la advertencia oculta una realidad técnica ineludible. Las tandas largas evidenciaron que forzar el ritmo al principio de un stint degrada la goma de forma prematura, pasando una abultada factura con el avance de las vueltas. En un trazado propenso a dificultar los adelantamientos, la clave estará en encontrar el punto de equilibrio entre preservar la goma y proteger la posición en pista. Una variable que podría abrirle las puertas a la remontada a Russell. "Si se repitiera el elevado desgaste observado el viernes" —subrayó el británico—, "sin duda habrá oportunidades para remontar".

Para Antonelli, el reto consistirá en gestionar la arrancada en paralelo con Norris y calibrar hasta qué punto puede permitirse ser agresivo. Apenas once milésimas decantaron la clasificación; este domingo, el triunfo se jugará en las manos de quien consiga resistir la tentación de quemar sus cartas demasiado pronto.