"Bahréin en Malasia": El insólito regreso de Sepang revive la tradición de los Grandes Premios con nombres prestados
La imposibilidad de correr en Medio Oriente debido a la tensión geopolítica obligó a trasladar la carrera a Kuala Lumpur, manteniendo los derechos nominales de Bahréin. Aunque la decisión generó confusión, el "préstamo" de banderas es un recurso histórico al que la Fórmula 1 ha recurrido en múltiples ocasiones a lo largo de las décadas.
El inminente retorno del circuito de Sepang al calendario de la Fórmula 1 ha traído consigo una de las rarezas administrativas más llamativas de la temporada 2026. Debido al conflicto bélico latente entre Estados Unidos/Israel e Irán, la categoría reina se vio forzada a reubicar la competencia de Medio Oriente. La solución encontró refugio en Malasia, un trazado amado por los fanáticos, pero bajo una condición contractual estricta: el evento se denominará oficialmente Gran Premio de Bahréin.
Esta peculiaridad, donde una nación conserva los derechos de naming de una carrera que se disputa a miles de kilómetros de sus fronteras, resulta inusual por el contexto geopolítico que la impulsa. Sin embargo, los libros de historia de la Fórmula 1 demuestran que correr bajo la bandera de otro país es una anomalía con vastos precedentes.
Imola y el clásico Gran Premio de San Marino
El ejemplo más emblemático de este fenómeno es, sin dudas, el Gran Premio de San Marino. En 1980, el Autodromo Internazionale Enzo e Dino Ferrari (Imola) albergó el GP de Italia mientras Monza se encontraba en remodelación. Al año siguiente, con Monza de regreso, la F1 necesitaba mantener a Imola en el calendario. La solución fue bautizar la carrera con el nombre de la diminuta república vecina de San Marino.
Como dato de color, tras su regreso al calendario en 2020 por la pandemia, el circuito adoptó una tercera identidad oficial: el Gran Premio de Emilia Romagna, consolidando a Imola como la única pista en haber mutado de nombre tres veces manteniendo su ubicación.
El furor alemán y el Gran Premio de Luxemburgo
Durante la década de 1990, el "efecto Michael Schumacher" disparó la fiebre por la F1 en Alemania, obligando a la categoría a celebrar dos carreras en suelo germano. Hockenheim ostentaba el título del GP de Alemania, mientras que Nürburgring solía utilizar el nombre de GP de Europa.
No obstante, en 1997, el circuito español de Jerez se adjudicó los derechos del evento europeo. Para mantener a Nürburgring activo, los organizadores apelaron al Gran Premio de Luxemburgo durante dos temporadas (1997 y 1998), a pesar de que el trazado alemán se encuentra a unos 80 kilómetros de la frontera con dicho país.
El exilio suizo en Francia
Suiza fue una de las sedes fundacionales del campeonato mundial, corriendo en el peligroso circuito de Bremgarten hasta 1954. Tras la tragedia de Le Mans en 1955, el gobierno suizo prohibió las carreras de circuito por motivos de seguridad (una prohibición levantada recién a principios de este año).
A pesar del veto territorial, el "Gran Premio de Suiza" regresó a la Fórmula 1 en 1982, pero disputándose íntegramente en el circuito de Dijon, en Francia. Fue en esa extraña edición donde Keke Rosberg logró la única victoria de su campaña que lo coronaría campeón del mundo con Williams.
Bakú y su debut como sede de "Europa"
Un caso más reciente y fronterizo ocurrió en 2016. Cuando el veloz circuito callejero de Bakú hizo su debut absoluto en la máxima categoría, no lo hizo bajo su denominación actual, sino como el Gran Premio de Europa. La decisión generó debates geográficos, dado que la capital de Azerbaiyán se ubica al este del Cáucaso y suele ser considerada parte del continente asiático. Un año más tarde, en 2017, la carrera adoptó finalmente el nombre de Gran Premio de Azerbaiyán, identidad que mantiene hasta el día de hoy.