"¿Cómo demonios he acabado aquí?": Verstappen, alucinado con un segundo puesto que maquilla los problemas de Red Bull
El piloto neerlandés rescató un sorpresivo podio en el Hungaroring a pesar de lidiar con un RB22 impredecible y problemas crónicos de sobreviraje. Una maniobra clave sobre Lewis Hamilton y la supervivencia con neumáticos blandos le permitieron a la escudería maximizar un fin de semana que pintaba oscuro.
El garaje de Red Bull Racing respira con cierto alivio, aunque las dudas estructurales persisten. Max Verstappen logró su cuarto podio de la temporada 2026 tras cruzar la meta en la segunda posición en el Gran Premio de Hungría, un resultado que desafió toda lógica matemática y técnica considerando los severos problemas de rendimiento que arrastró el equipo durante todo el fin de semana.
La sorpresa del propio tetracampeón del mundo fue evidente al bajarse del monoplaza. Al ser consultado sobre qué pensaba durante el último giro de la carrera, Verstappen confesó entre risas: "Me quedé pensando: '¿Cómo demonios he acabado aquí?'. Me quedé alucinado, de hecho sigo alucinado".
El desconcierto del neerlandés tiene sus raíces en un RB22 que se ha mostrado indomable. Durante la clasificación del sábado, el monoplaza sufrió un deterioro constante en su rendimiento aerodinámico y un exceso de sobreviraje que incluso provocó un violento trompo en la última curva de la Q3. Buscando soluciones de emergencia, el equipo sustituyó una pieza de extensión de la aleta del suelo en el parque cerrado (bajo la aprobación de la FIA tras reportar daños, según indicó Laurent Mekies), pero el comportamiento del auto no mejoró en carrera.
"Fue exactamente lo mismo", admitió Verstappen. "Sabía que iba a ser duro, y la verdad es que fue muy duro. Creo que ha sido una de las carreras más difíciles de este año en cuanto a cómo me sentía en el coche y a cómo tenía que gestionar el equilibrio en cada curva. El coche tenía un sobreviraje masivo".
La maniobra clave y una estrategia al límite
A pesar de contar con una herramienta deficiente, la ejecución en pista salvó los papeles. Verstappen señaló que el momento crucial de su domingo fue el adelantamiento sobre el Ferrari de Lewis Hamilton en la curva 1. Tras sufrir un undercut por parte de la Scuderia, el neerlandés aprovechó el tráfico generado por el rezagado Liam Lawson para lanzar su ataque. "Sabía que esa era mi única oportunidad, porque los Ferrari no iban nada mal en cuanto a ritmo. Cuando vi que surgía la oportunidad, fui a por ella. Fue una buena maniobra", relató.
El tramo final de la carrera añadió otra capa de tensión, ya que desde el muro de boxes decidieron montarle el compuesto blando. "Al principio pensé: 'Esto va a ser largo hasta el final', pero conseguimos que funcionara", explicó Max sobre la gestión de las gomas rojas.
El segundo escalón del podio representa un salvavidas estadístico, pero no oculta la realidad técnica de Red Bull. El neerlandés, quien además reveló haber encontrado nuevos daños no especificados en su coche tras la bandera a cuadros, concluyó con un diagnóstico claro: "Sigo sin entender muy bien cómo hemos quedado segundos. Lo veo como un rendimiento superior al que esperábamos y al que merecíamos por ritmo absoluto, así que es algo positivo teniendo en cuenta cómo se desarrollaron las cosas".