"Deberíamos haber ganado": Ferrari se hunde en sus propios errores y Hamilton lamenta el desastre táctico en Hungría
La Scuderia llegó al Hungaroring como la gran favorita, pero una sucesión de malas decisiones estratégicas, falta de ritmo y una penalización milimétrica terminaron relegando a Charles Leclerc y Lewis Hamilton al cuarto y quinto lugar. Frédéric Vasseur y el séptuple campeón no ocultaron su frustración tras dejar escapar una victoria que parecía servida.
El Gran Premio de Hungría prometía ser el escenario ideal para la consagración definitiva del SF-26. Tras los destellos de brillantez mostrados en Silverstone y Spa-Francorchamps, Ferrari aterrizó en Budapest con la etiqueta de candidato indiscutido. Sin embargo, lo que en los papeles perfilaba para un doblete triunfal, terminó convirtiéndose en un domingo de pura agonía táctica y deportiva que dejó a los monoplazas rojos fuera del podio.
Frédéric Vasseur, director de la escudería, fue tajante a la hora de hacer el balance: "No es un buen resultado cuando haces el uno-dos el viernes y esperas mucho más. El cuarto y quinto puesto son el resultado de una carrera demasiado caótica para nosotros. Cometimos demasiados errores y tomamos muchas decisiones equivocadas. Todo salió en la dirección equivocada".
La debacle comenzó desde la largada, donde Charles Leclerc (partiendo en primera fila junto a Lando Norris) no logró traccionar de manera óptima, perdiendo terreno de inmediato. A partir de allí, el muro de boxes de Maranello quedó atrapado en un laberinto estratégico. Vasseur admitió que la falta de tandas largas en los entrenamientos libres los obligó a improvisar: "Nuestras apuestas no dieron resultado. Creo que nuestra decisión de largar con blandos fue buena, pero probablemente la elección correcta habría sido blandos, blandos y luego duros. No fue eso lo que hicimos".
La trampa del Virtual Safety Car y la frustración de Hamilton
El punto más crítico de la carrera de Ferrari tuvo a Lewis Hamilton como protagonista. Tras superar a Max Verstappen con un exitoso undercut en la primera ventana de paradas —posición que el neerlandés recuperaría poco después con una frenada al límite en la curva 1—, el británico comenzó a sufrir problemas crónicos de subviraje.
Para intentar revertir la falta de ritmo, Ferrari acortó su segundo stint. La estrategia parecía acomodarse, dejando a Hamilton en un virtual segundo puesto tras el abandono de Oscar Piastri. Sin embargo, la aparición del Virtual Safety Car desató el caos. Temiendo que Kimi Antonelli y Verstappen lo superaran con gomas más frescas en el tramo final, el equipo llamó a Lewis a boxes para montar neumáticos blandos.
El británico acató la orden, pero salió por detrás de Antonelli y se mostró abiertamente en desacuerdo con la llamada. "No estaba muy seguro de por qué paramos al final. Recibí la orden justo antes de entrar al pit lane, así que no tuve tiempo de discutirla", explicó Hamilton. "Nunca me habría parado si hubiera pensado que iba a perder posiciones en pista. Supongo que tal vez en el último tramo habría logrado mantener la segunda posición; lo más probable es que hubiera sido un tercer puesto y nos habría ido mucho mejor. Hemos perdido bastantes puntos".
Una penalización milimétrica y el 'mea culpa'
Para colmo de males, la detención bajo el VSC trajo consigo un doble castigo. En su afán por optimizar la salida y pelear la posición con Antonelli (quien terminó cruzando la línea del Safety Car justo por delante de él), Hamilton desactivó el limitador de velocidad fracciones de segundo antes de lo debido.
Vasseur detalló el encadenamiento de fallos: "Fue una sucesión de errores: bloqueó una rueda durante la parada, perdimos algunas décimas, y luego probablemente intentó optimizar su salida del pitlane, pero lo hizo un poco antes del momento ideal". El resultado fue una infracción por superar el límite de 80 km/h por apenas 0,1 km/h, lo que le valió una sanción automática de cinco segundos que lo hizo caer al quinto lugar en el clasificador final, cediendo la cuarta plaza a su compañero Leclerc.
A pesar de las discrepancias estratégicas, Hamilton optó por asumir la responsabilidad en un cierre de temporada donde la presión es asfixiante. "Lo de Silverstone fue culpa mía, lo de Bélgica fue culpa mía y hoy también ha sido culpa mía, así que no tengo nada que reprochar al equipo. Aunque creo que hoy no deberíamos haber hecho esa parada extra", sentenció el heptacampeón.
El cierre de su intervención resumió el dolor que reina en Maranello de cara al receso de verano: "Tanto Charles como yo sabíamos que teníamos un coche que debía llevarnos a las tres primeras posiciones. Ha sido una oportunidad perdida; deberíamos haber ganado este fin de semana".