"La perdí en la curva 5": Pérez no encuentra respuestas a la fragilidad mecánica de Cadillac
El piloto mexicano sufrió su segundo abandono consecutivo por una rotura en la suspensión del MAC-26, cerrando un fin de semana negro para la escudería tras el retiro de Bottas. Tras arrancar desde el pitlane para evaluar piezas nuevas, Checo reportó anomalías en la caja de cambios y urgió al equipo a reestructurarse durante el receso de verano.
El Gran Premio de Hungría representó un nuevo dolor de cabeza para el garaje de Cadillac. La escudería estadounidense, que transita su temporada debut en la Fórmula 1, debió empacar sus herramientas antes de tiempo tras firmar un doble abandono. Al problema de frenos que marginó a Valtteri Bottas se le sumó, una vez más, el colapso de la suspensión en el MAC-26 de Sergio "Checo" Pérez, calcando la falla mecánica que ya lo había dejado fuera de combate en la cita anterior.
El mexicano había asumido el sacrificio táctico de largar desde el pitlane con el objetivo de recolectar datos vitales y probar un nuevo fondo plano. Sin embargo, la adaptación al renovado paquete aerodinámico no fue sencilla. "Cambiamos el suelo, así que pudimos entender un par de cosas ahí. Se estaba comportando de forma bastante diferente", explicó Pérez. "Toda la primera tanda me tomó bastante tiempo entender cómo estaba el balance con el viento. No estaba en ningún lado, simplemente deslizándome por todos lados. Tuve que conducir el auto de forma bastante diferente".
Ritmo efímero y un colapso sin previo aviso
A pesar de las dificultades iniciales con la puesta a punto, el monoplaza logró estabilizarse en el segundo stint, rodando en tiempos competitivos frente a los rivales del fondo de la parrilla. "Mi segunda tanda fue mucho más fuerte, creo que a la par de los Williams", analizó Checo respecto al rendimiento de sus gomas medias.
No obstante, las sensaciones al volante estaban lejos de ser ideales antes de que la suspensión cediera definitivamente. El piloto tapatío apuntó directamente a la confiabilidad de los componentes internos: "Sigo creyendo que hay algún problema con esa caja de cambios que tuvimos que cambiar. El auto se sentía bastante extraño". Sobre el momento exacto del abandono, Pérez admitió no comprender del todo qué desató la rotura: "Simplemente la perdí en la curva 5".
De cara al receso de verano, la pausa obligatoria parece llegar en el momento justo para un equipo que necesita apagar incendios de fiabilidad urgentes. "Al ser un equipo nuevo esperas todos estos problemas, pero es un poco frustrante que haya pasado tan seguido", concluyó Pérez. "Estoy seguro de que usaremos este receso para asegurarnos de poder limpiar y mejorar todas las áreas y los diferentes departamentos. Es realmente importante cómo seamos capaces de progresar en la segunda mitad de la temporada".