Madring debuta con accidentes y Mercedes al frente en los libres
El asfalto del Madring no necesitó consumir sus primeras 24 horas de actividad en la Fórmula 1 para enseñar los dientes. Mucho antes de que el garaje de Mercedes tomara el mando con George Russell y Andrea Kimi Antonelli, el nuevo trazado madrileño lanzó un aviso directo al paddock: en sus calles, cualquier imprecisión se paga contra el muro.
La antesala ya había mostrado la dureza del trazado. En la Fórmula 2, Tasanapol Inthraphuvasak sufrió un fuerte impacto contra las protecciones que derivó en un incendio y la inevitable neutralización de la tanda. Fue apenas el prólogo de una sesión clasificatoria caótica en la categoría de plata, interrumpida hasta en cuatro ocasiones por bandera roja en solo media hora. Un escenario que daba continuidad a lo visto en la Fórmula 3 durante sus jornadas de test, donde se contabilizaron 19 banderas amarillas en dos días.
Cuando la máxima categoría saltó a pista, la tónica se mantuvo. Arvid Lindblad perdió la zaga de su monoplaza en la curva 13 e impactó contra las barreras, provocando un parón de 11 minutos durante la segunda sesión de entrenamientos libres y confirmando la escasa tolerancia al error que ofrece la pista.
Más allá de los destrozos, los percances dejaron al descubierto la verdadera naturaleza del Madring: un trazado estrecho, repleto de fuertes desaceleraciones, considerables desniveles y pasajes de alta velocidad que exigen un compromiso absoluto al volante. Entre ellos destaca la curva 12, apodada “Monumental”, una prolongada curva de medio kilómetro con rampas que alcanzan el 24 por ciento de inclinación. Con un bagaje de kilometraje tan reducido para todos, ha quedado claro que el margen para corregir un volantazo es prácticamente nulo.
En medio de esta trampa de hormigón, la escudería Mercedes supo encontrar el ritmo sin tocar las protecciones. George Russell marcó la pauta en la primera tanda y Andrea Kimi Antonelli encabezó la segunda. Por detrás, Charles Leclerc firmó el tercer registro a 0.113 segundos del italiano, seguido de cerca por Lewis Hamilton a 0.149 segundos. Por su parte, Max Verstappen cerró la jornada en la sexta plaza, cediendo cuatro décimas respecto al tiempo de referencia.
La cara amarga del estreno local la vivieron los representantes españoles. Carlos Sainz no pudo pasar de la decimosexta posición, mientras que Fernando Alonso concluyó decimoséptimo. El asturiano se vio lastrado por un fallo en el embrague al término de la FP1 que retrasó su salida en los FP2, donde posteriormente el tráfico denso le impidió cerrar un intento limpio, haciendo evidente su frustración sobre el asfalto.
Estas dificultades anticipan un sábado crítico. Si el Madring mantiene su complejidad para encontrar hueco y marcar un ritmo constante, la sesión de clasificación será determinante. Con un diseño donde adelantar el domingo se prevé sumamente complejo y donde forzar la máquina puede desencadenar una bandera roja, asegurarse un puesto en las primeras filas será tan crucial como disponer del ritmo de carrera más fuerte.
Aunque la capital aún no señala a un candidato inequívoco para el triunfo dominical, la certeza es que el trazado no perdonará despistes. Las flechas de plata parten con cierta ventaja tras el viernes, Ferrari acecha en los espejos y Verstappen se mantiene al acecho. La incógnita reside en dilucidar quién logrará exprimir su monoplaza al límite sin traspasar la línea que conduce directamente contra las barreras.
La tanda de clasificación del sábado comenzará a despejar las dudas, antes de que el domingo dictamine sentencia a lo largo de 57 vueltas y casi 308 kilómetros. Tras un viernes marcado por el fuego, los accidentes y un aprendizaje a marchas forzadas, la pista aguarda para ver quién asimila mejor sus secretos.