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GPCanada Accidentes

Montreal: El trazado que no perdona ni a las leyendas

El Circuito Gilles Villeneuve es una prueba de fuego de centímetros. Desde el imán del "Muro de los Campeones" hasta milagros de la ingeniería, Montreal castiga severamente a quien subestima su estrecha cinta de asfalto.

15 de mayo de 2026 Por GPSinGuion
Montreal: El trazado que no perdona ni a las leyendas

El Gran Premio de Canadá es mundialmente reconocido por su combinación de altísima velocidad y escaso margen de error. A lo largo de sus más de cinco décadas, el asfalto que rodea el parque Jean-Drapeau ha sido escenario de milagros médicos, tragedias desgarradoras y el nacimiento de leyendas como el "Muro de los Campeones".

El imán de la curva 14

El incidente más icónico ocurrió en 1999, cuando cuatro pilotos terminaron sus carreras contra la pared a la salida de la última chicana. Lo asombroso fue que tres de ellos eran Campeones del Mundo: Damon Hill, Michael Schumacher y el local Jacques Villeneuve. Este fenómeno bautizó al muro como un recordatorio de que aquí, el título no garantiza inmunidad.

El Milagro de Robert Kubica (2007)

El accidente de Kubica permanece grabado en la memoria colectiva. Impactó contra un muro lateral a más de 300 km/h, experimentando una desaceleración de 75 G. Su BMW Sauber quedó reducido a cenizas, pero la célula de supervivencia permitió que el polaco saliera del hospital al día siguiente con apenas un esguince.

Páginas Sombrías: Riccardo Paletti

La historia de Montreal también tiene momentos trágicos. En 1982, el joven italiano Riccardo Paletti perdió la vida en su segunda salida oficial al impactar contra la Ferrari de Didier Pironi, estancada en la pole. El impacto y posterior incendio marcaron el último fallecimiento en un GP hasta la tragedia de Imola en 1994.

Incidentes que hicieron historia

Desde el espectacular vuelco de Alexander Wurz en 1998 hasta el insólito choque en el pit lane de 2008, donde Lewis Hamilton embistió a Kimi Raikkonen ante un semáforo rojo, Montreal no da tregua ni en la calle de boxes.

En definitiva, el Gran Premio de Canadá es un recordatorio de que la Fórmula 1 es un deporte de precisión absoluta. Montreal no solo premia la velocidad, sino que exige una concentración que pocos trazados en el mundo pueden demandar. Como siempre decimos en GP Sin Guion: en este asfalto, el muro siempre tiene la última palabra.