Red Bull asumió la culpa por el fuerte choque de Max Verstappen en la clasificación de Austria
El director de la escudería, Laurent Mekies, reveló que el accidente del neerlandés en la Q3 se debió a una pérdida repentina de carga aerodinámica en la parte trasera del auto y no a un error de conducción.
La sesión clasificatoria para el Gran Premio de Austria dejó sensaciones encontradas dentro del garaje de Red Bull Racing. Justo cuando Max Verstappen venía cerrando una vuelta rápida para pelear por la pole position en los instantes finales de la Q3, perdió el control de su monoplaza en la exigente curva 9, protagonizando un aparatoso derrape sobre la leca que terminó con el vehículo incrustado contra las barreras de protección. Debido a esto, el neerlandés quedó relegado a la quinta posición de partida.
Aunque en un primer momento el ambiente del paddock atribuyó el despiste a un exceso de agresividad por parte del piloto al buscar los límites del circuito, el director del equipo, Laurent Mekies, salió a aclarar la situación. Tras confirmar que el campeón del mundo se encuentra en perfectas condiciones físicas, el directivo francés asumió la total responsabilidad de la escudería por el fallo técnico.
Justificación de la estrategia en Q2
Por otra parte, Mekies aprovechó la oportunidad para justificar la cuestionada estrategia utilizada durante la Q2, instancia donde Verstappen completó un único intento cronometrado y quedó al borde de la eliminación frente al Alpine de Pierre Gasly.
El directivo reconoció que mantener al piloto en boxes en los minutos finales del segundo corte fue una decisión llevada al extremo, pero aclaró que formaba parte del plan estratégico del fin de semana. La estructura optó por asumir ese riesgo con el objetivo de afrontar la clasificación utilizando únicamente tres juegos nuevos de neumáticos blandos, logrando de esta manera preservar calzado fresco que les otorgue un mayor abanico de ventajas tácticas para avanzar en la carrera dominical.