Sainz explota contra el reglamento 2026: "¿Cómo aceptamos esto?"
El piloto español y el heptacampeón lideran una crítica contundente contra la gestión energética de los actuales monoplazas, que sufren caídas de velocidad alarmantes en las rectas de Spa-Francorchamps.
El descontento por el rendimiento de los monoplazas 2026 ha llegado a su punto de ebullición en Bélgica. Carlos Sainz ha cuestionado abiertamente la viabilidad de una normativa que, en la práctica, obliga a los coches a ralentizarse drásticamente para gestionar la limitada reserva de energía eléctrica. Con caídas de hasta 50 km/h en sectores como Blanchimont debido al agotamiento del MGU-K, la experiencia de manejo está lejos de la exigencia que define a la categoría reina.
Un llamado de atención a la cúpula técnica
La postura de Sainz ha encontrado un aliado de peso en Lewis Hamilton. El británico no solo validó las críticas sobre el colapso de rendimiento en las rectas, sino que apuntó directamente a los responsables técnicos detrás del escritorio: "Estoy seguro de que esto se vio enseguida en los datos. No sé quién tomó la decisión, pero sea quien sea, sigue conservando su puesto", sentenció el heptacampeón.
Este cruce marca una grieta profunda entre los pilotos y los organismos reguladores. Mientras los protagonistas sufren la inestabilidad de un reglamento que prioriza el ahorro energético sobre la competitividad pura, la tensión en el paddock crece ante la incertidumbre de si estas limitaciones son un mal necesario o un error de diseño estructural que, según los propios pilotos, está comprometiendo la esencia misma de la competencia en pista.